De todos los componentes de una instalación solar, el inversor es probablemente el menos conocido fuera del sector, y sin embargo es la pieza que hace posible que la energía de tus paneles se pueda usar en casa. Entender qué hace y por qué es tan importante te ayudará a valorar mejor cualquier presupuesto que te pasen.
Qué hace exactamente un inversor solar
Los paneles solares generan corriente continua (CC), pero los electrodomésticos de tu casa y la propia red eléctrica funcionan con corriente alterna (CA). El inversor es el equipo que se encarga de convertir esa corriente continua en corriente alterna utilizable, sincronizándola además con la frecuencia y la tensión de la red eléctrica para que ambas energías, la generada por los paneles y la que llega de la distribuidora, puedan convivir sin problemas en la instalación eléctrica de tu vivienda.
Por qué se le llama «el cerebro» de la instalación
Además de convertir la corriente, el inversor gestiona en tiempo real cuánta energía se está generando, cuánta se está consumiendo en la vivienda, y cuánta sobra (el excedente) para verterla a la red o cargar una batería si la hay. También incorpora las protecciones de seguridad que desconectan la instalación de la red en caso de corte de suministro, evitando que tus paneles sigan inyectando energía en una red que se supone sin corriente, algo fundamental para la seguridad de los operarios de la distribuidora.
Tipos de inversores más habituales
El inversor de cadena (string inverter) es el más común en instalaciones residenciales: procesa la energía de varios paneles conectados en serie a través de un único equipo central. El microinversor, en cambio, se instala uno por cada panel (o cada dos), lo que permite que la sombra o un fallo en un panel no afecte al rendimiento del resto, a costa de un coste algo mayor. Existe también el inversor híbrido, que además de convertir la corriente, gestiona la carga y descarga de una batería si la instalación cuenta con una.
Por qué la potencia del inversor no siempre coincide con la de los paneles
Es habitual que la potencia nominal del inversor sea algo menor que la potencia pico total de los paneles instalados. Esto se debe a que los paneles rara vez producen al cien por cien de su capacidad teórica de forma simultánea y sostenida, por lo que dimensionar el inversor ligeramente por debajo permite ajustar mejor el coste sin perder apenas producción real a lo largo del año. Es una práctica de diseño habitual y no un error, siempre que se haga dentro de los márgenes recomendados por el fabricante.
El componente que más pronto suele fallar (y por qué no es un drama)
A diferencia de los paneles, que son componentes prácticamente estáticos y muy duraderos, el inversor es un dispositivo electrónico con partes que trabajan de forma más intensiva, por lo que su vida útil suele ser bastante más corta que la de los paneles. Que necesite sustitución antes que el resto de la instalación no es un fallo de diseño, sino algo esperable y ya contemplado en el cálculo de amortización de una instalación bien planteada.
Qué preguntar sobre el inversor al pedir presupuesto
Merece la pena preguntar la marca y modelo concreto del inversor (no solo «un inversor de X kW»), su garantía de fábrica, si es monofásico o trifásico según lo que necesite tu vivienda o negocio, y si tiene monitorización incluida a través de una aplicación. Si en algún momento te planteas añadir batería, comprueba también si el inversor propuesto es híbrido o admite la instalación de uno adicional más adelante.
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La instalación deja de generar energía útil hasta que se repare o sustituya, aunque los paneles en sí no sufren daño. Por eso es importante contar con monitorización, que permite detectar rápidamente una caída de producción y avisar al instalador antes de que pase mucho tiempo sin generar.
Depende de tu tejado. Si no hay sombras relevantes y todos los paneles reciben sol de forma similar, un inversor de cadena suele ser suficiente y más económico. Si hay sombras parciales o varias orientaciones distintas, los microinversores pueden mejorar el rendimiento global, a cambio de un coste mayor.
Es posible, pero normalmente implica una reforma bastante más profunda que sustituir solo el inversor central, ya que los microinversores se instalan uno por panel. Por eso conviene valorar bien esta decisión desde el diseño inicial de la instalación.
Depende de la marca y la calidad del componente, pero suele tener una vida útil notablemente más corta que la de los paneles, motivo por el cual muchos fabricantes ofrecen garantías específicas para el inversor distintas (y normalmente más cortas) que las de los paneles.
El inversor no es el componente más vistoso de una instalación solar, pero sí uno de los que más condicionan su rendimiento real y su fiabilidad a largo plazo. Vale la pena dedicarle la misma atención que a los propios paneles a la hora de comparar presupuestos.