Instalar placas solares ya no es algo que solo pueda hacer quien tiene un tejado propio. El autoconsumo colectivo (o compartido) permite que varios vecinos de un mismo edificio, o incluso de edificios próximos, se repartan la energía generada por una única instalación fotovoltaica. Es una de las tendencias que más está creciendo dentro del autoconsumo en España, y merece la pena entender cómo funciona.

Qué es el autoconsumo colectivo

El autoconsumo colectivo consiste en instalar un único sistema fotovoltaico (normalmente en la cubierta de un edificio de viviendas) cuya energía se reparte entre varios consumidores asociados a esa misma instalación, cada uno con su propio contrato de suministro. Cada participante recibe un porcentaje de la energía generada, definido de antemano mediante un coeficiente de reparto, y ese reparto se refleja después en su factura eléctrica individual.

Por qué está ganando terreno esta modalidad

La mayoría de los pisos no tienen un tejado propio donde instalar paneles, lo que históricamente ha dejado fuera del autoconsumo a buena parte de la población que vive en bloques de vivienda. El autoconsumo colectivo resuelve ese problema: basta con que la comunidad de propietarios apruebe la instalación en la cubierta común para que todos los vecinos interesados puedan beneficiarse, sin necesidad de reformas individuales en cada vivienda.

Cómo se reparte la energía entre los participantes

El reparto se establece mediante coeficientes fijados por los propios participantes, que pueden ser iguales para todos o proporcionales a criterios como la superficie de la vivienda o el consumo histórico. La energía se factura después de forma individual en el recibo de la luz de cada participante, exactamente igual que si tuviera su propia instalación, pero con una parte proporcional de la producción total del sistema compartido.

Requisitos y pasos para ponerlo en marcha

Además del acuerdo de la comunidad de propietarios para instalar los paneles en zonas comunes, es necesario firmar un acuerdo de reparto entre los participantes, formalizar el alta de la instalación como autoconsumo colectivo ante la distribuidora, y que cada vivienda participante cuente con el equipo de medida adecuado para poder facturar su parte correspondiente. La instalación debe cumplir, además, los mismos requisitos técnicos y de seguridad que cualquier instalación de autoconsumo individual.

Ventajas e inconvenientes frente al autoconsumo individual

La principal ventaja es que abre el autoconsumo a quienes no tienen un tejado propio, repartiendo además el coste de la instalación entre varios participantes, lo que reduce la inversión individual. El inconveniente es que requiere consenso entre vecinos (tanto para aprobar la instalación como para acordar el reparto) y un poco más de gestión administrativa que una instalación individual, ya que hay que coordinar a varias partes en lugar de a una sola.

A quién le puede interesar especialmente

Es una opción especialmente interesante para comunidades de vecinos con cubiertas amplias y bien orientadas, para urbanizaciones de vivienda unifamiliar adosada donde ninguna vivienda por sí sola tiene tejado suficiente, o simplemente para quien vive en un piso y quiere beneficiarse del autoconsumo sin depender de tener una vivienda unifamiliar. Cada vez son más las comunidades que estudian esta opción a medida que se conoce mejor cómo funciona.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda en amortizarse una instalación solar?

Depende del consumo, la ubicación y el tipo de instalación, pero en España suele oscilar entre 5 y 8 años.

¿Necesito permisos para instalar placas solares en mi vivienda?

Por lo general se necesita una comunicación previa o licencia de obra menor al ayuntamiento, además de darse de alta como autoconsumidor ante la distribuidora eléctrica.

¿Puedo tener autoconsumo solar si vivo de alquiler?

Sí, es posible con el permiso del propietario, o mediante soluciones como el autoconsumo compartido o instalaciones no permanentes en balcón.

¿Qué mantenimiento necesitan los paneles solares?

El mantenimiento es mínimo: limpieza periódica de los paneles y una revisión general del sistema cada uno o dos años.

¿Qué pasa con la energía que no consumo?

Puede almacenarse en baterías si dispones de ellas, o verterse a la red a cambio de una compensación económica según tu contrato de compañía.

Si vives en un edificio de pisos y pensabas que el autoconsumo no era una opción para ti, el autoconsumo colectivo puede cambiar esa idea: solo hace falta que la comunidad se ponga de acuerdo y un instalador que conozca bien esta modalidad para ponerlo en marcha.