No todo el mundo dispone del importe completo de una instalación solar de golpe, y eso no tiene por qué ser un obstáculo: existen varias formas de financiar la instalación que reparten el desembolso en el tiempo. Conviene conocerlas para elegir la que mejor encaje con tu situación, en lugar de descartar el autoconsumo solo por no poder pagarlo al contado.
Pago al contado: la opción más sencilla si puedes permitírtela
Pagar la instalación de una sola vez evita intereses y suele ser la opción con mejor relación coste-beneficio a largo plazo, ya que todo el ahorro futuro en la factura eléctrica es beneficio neto desde el primer día, sin tener que descontar ninguna cuota de financiación. Es la opción más recomendable si dispones del capital y no necesitas ese dinero para otra cosa más urgente.
Préstamos personales o «préstamos verdes» de bancos
Muchas entidades bancarias ofrecen préstamos específicos para reformas de eficiencia energética o instalaciones de autoconsumo, a veces con condiciones algo más ventajosas que un préstamo personal genérico. Conviene comparar el TAE (Tasa Anual Equivalente, que incluye comisiones e intereses) entre varias entidades, y no solo el tipo de interés nominal, para saber realmente cuál es más barato. Al calcular si te compensa, compara la cuota mensual del préstamo con el ahorro mensual estimado en la factura eléctrica: si el ahorro cubre la cuota con margen, la operación suele tener sentido.
Financiación ofrecida directamente por el instalador
Algunas empresas instaladoras trabajan con entidades financieras para ofrecer financiación a plazos directamente en el propio presupuesto, con cuotas mensuales que en muchos casos rondan un importe similar al ahorro estimado en la factura. Es una opción cómoda porque simplifica el trámite, pero conviene comparar las condiciones ofrecidas con las de un préstamo bancario independiente, ya que no siempre son las más competitivas del mercado.
Renting o alquiler de la instalación
En el renting solar, en lugar de comprar la instalación pagas una cuota mensual por usarla, mientras que la titularidad, el mantenimiento y las garantías suelen quedar en manos de la empresa proveedora durante todo el contrato. Es una opción a valorar si prefieres no hacer ningún desembolso inicial y no te preocupa no ser propietario de los equipos, aunque a largo plazo el coste total suele ser mayor que comprar la instalación, ya sea al contado o financiada.
Qué mirar antes de elegir cómo financiarlo
Además del tipo de interés o la cuota mensual, conviene revisar si existen comisiones por apertura o cancelación anticipada, y comparar el coste total de cada opción (no solo la cuota mensual) a lo largo de toda la vida del préstamo o contrato. También merece la pena calcular en cuántos años se amortizaría la instalación pagando al contado frente a financiándola, para tener claro cuánto «cuesta» realmente cada opción de financiación en términos de ahorro neto.
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Depende de tu situación financiera y de cuánto tiempo tardarías en ahorrar el importe completo. Si el ahorro mensual en la factura eléctrica cubre con margen la cuota de un préstamo, financiar te permite empezar a beneficiarte del autoconsumo antes, aunque el coste total sea algo mayor por los intereses.
Habitualmente sí, ya que la empresa proveedora suele seguir siendo responsable de la instalación durante todo el contrato, lo cual simplifica la gestión para el usuario, aunque conviene confirmarlo en las condiciones concretas de cada contrato antes de firmar.
Depende de las condiciones del contrato específico; algunos permiten la cancelación anticipada con o sin penalización, y otros no la contemplan de forma sencilla. Es un punto importante a revisar antes de firmar, especialmente en contratos de renting a varios años.
Sí, siempre es recomendable comparar el TAE de la financiación ofrecida por la instaladora con la de al menos un par de entidades bancarias, ya que las condiciones pueden variar bastante y no siempre la opción más cómoda de tramitar es la más económica a largo plazo.
No poder pagar la instalación al contado no tiene por qué significar renunciar al autoconsumo: comparar bien las opciones de financiación disponibles, incluyendo las de tu propio banco, te permite encontrar la fórmula que mejor encaje con tu situación económica.